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Golden State venció 127-123 a Sacramento en el Golden 1 Center y se quedó con la serie de la fase regular por 3-1. El equipo de Steve Kerr se impuso en un partido en el que hubo 41 triples, la marca máxima de la historia de la NBA.

Curry clavó 10 de los 21 bombazos de Golden State y fue la figura del partido con 42 puntos. Foto: Getty Images.

Sacramento mejoró notablemente de la última temporada a la actual, pero todavía está lejos de poder meterse en la gran discusión de la NBA. Sin embargo, si bien el equipo de Dave Joerger perdió los tres partidos que disputó ante el último campeón, Golden State Warriors, lo hizo trabajar más de lo esperado.

Eso no se modificó en el juego del sábado por la noche, cuando el escolta del oeste se impuso por 127-123. El equipo de Steve Kerr necesitó de un letal Stephen Curry (42 puntos -10 triples-, cinco rebotes, dos asistencias y dos robos) para ganar un juego que estableció la marca máxima de triples en un partido de fase regular (41), siendo 21 de la visita, y los restantes a través del local. Durant (29-5-9), Thompson (20) y Cook (10) sumaron tres cada uno, mientras que los restantes llegaron a través de Iguodala (7 y 6) y Green (12-7-7).

Sacramento presentó una contienda pareja a partir de Buddy Hield. El escolta bahameño que llegó a la franquicia desde Nueva Orleans volvió a demostrar su potencial al acertar ocho bombazos para 32 puntos, los cuales acompañó con cinco rebotes (tres ofensivos), cuatro asistencias y ninguna pérdida. Su mejor acompañante fue Justin Jackson, quien clavó cinco para 28 tantos. Bogdan Bogdanovic (17-6-7) sumó tres, Nemanja Bjelica (12-9-3) capitalizó dos, mientras que Yogi Ferrell (5) y Ben McLemore (5) acertaron los otros dos.

La visita abrió el juego con un parcial de 43-29 gracias a los ocho aciertos desde lejos. Sin embargo, su marcaje no estuvo firme en el segundo parcial, le costó tener a algún tirador con más de un acierto y Sacramento capitalizó siete en el tramo para achicar al 70-69 con el que fueron al descanso.

La noche era joven, pero las alarmas se encendieron en el tercer cuarto para el último campeón. Si bien pudo mejorar su intensidad defensiva, Hield aportó cinco de sus ocho aciertos en el tramo para complicar a una visita que se mantuvo en el juego gracias a las penetraciones y lanzamientos de media distancia de Durant, además de los dos aportes externos de Curry. El local pasó al frente, gozó una ventaja de nueve y partió a la última docena de minutos con un 103-96.

El problema del local fue que nunca supo ajustar su defensa. El último campeón, todavía golpeado por la derrota del jueves ante Houston, se enojó y abrió con una racha de 15-3 para pasar al frente gracias a triples consecutivos de Curry (que sumó cuatro en el cuarto) y Durant (dos seguidos).

Desde entonces, el juego se mantuvo parejo hasta los últimos dos minutos, cuando Sacramento no pudo acertar desde lejos y Golden State hizo valer la experiencia. A partir del cansancio, optó por atacar la pintura y se escapó a cuatro gracias a un alley-oop que definió Iguodala. Así, sólo necesitó ser certero desde la línea de tiros libres para el 127-123.