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El base anotó 31 puntos, incluyendo el tiro ganador para el 116-114 sobre Phoenix. A pesar de la victoria, Minnesota tuvo otro partido para el olvido.

El base puso en éxtasis a toda Minnesota. Foto: Getty Images.

Después del flojo partido del viernes entre Minnesota y San Antonio, se hizo viral un comentario que Doris Burke, periodista de ESPN, hizo en referencia al conjunto de los ‘Timberwolves’ en la transmisión. Ella expresaba su disconformidad con el rendimiento de Andrew Wiggins y cómo esto afectaba la floja temporada del equipo que dirige, interinamente, Ryan Saunders (hijo del histórico Flip Saunders).

Ese rendimiento preocupante de la franquicia que volvió a los Playoffs tras 14 años en la temporada pasada, lo tiene más lejos que cerca de la siguiente postemporada y este domingo volvió a quedar demostrado. Phoenix (11-37) lo dominó en gran parte del juego, pero bajó el ritmo en el último cuarto y el local aprovechó para imponerse por 116-114. De esta manera, alcanzó una marca de 22-24, válida para el 11° puesto en el oeste.

A diferencia de otros juegos, la ofensiva del visitante no giró en torno a Devin Booker (18 puntos, seis rebotes y cinco asistencias), sino que tuvo a varios anotadores importantes. T.J. Warren fue quien más anotó (21), mientras que Dragan Bender acabó con un doble-doble (12 tantos y 10 rebotes). A la par, acabaron con doble dígito los suplentes Kelly Oubre (18 y 8), Josh Jackson (15 y 5) y Jamal Crawford (11).

Sin embargo, Minnesota se impuso a partir del sacrificio de Taj Gibson (17), el trabajo interno del dominicano Karl Anthony-Towns (30 puntos y 12 rebotes) y el instinto matador de Derrick Rose (31 tantos, cuatro rebotes y tres asistencias). A partir del tridente, Minnesota hizo desaparecer una desventaja de 10 puntos en el último cuarto y llegó al minuto definitorio con chances de ganar en casa.

Ahí fue cuando Rose se vistió de héroe y demostró que tranquilamente puede estar en la discusión de ir al juego de las estrellas. El base encaró y forzó una falta de Crawford para igualar la historia en 114 a falta de 30 segundos para el cierre. En la siguiente acción, Booker intentó emular lo hecho por el ex Chicago y Gibson, primero interceptando su camino al aro y luego arrojándose al piso para evitar que la pelota se vaya de la cancha, robó la pelota para darle la oportunidad ganadora a su equipo.

Rose tomó la anaranjada, jugó un uno contra uno y anotó un step-back para poner el 116-114, lo que desató la euforia del estadio a falta de 0,6 para el final. Booker fue el encargado de intentar el milagro, pero la buena defensa sobre él impidió que pueda sacar su lanzamiento a tiempo para que sea válido, más allá que luego no ingresó al cilindro.

El base veterano ratificó sus credenciales de estrellas en otro momento complicado de su equipo. El martes habrá revancha en Phoenix desde las 23hs.