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Los dirigidos por Mike D’Antoni vencieron a los Timberwolves por 117-102 y quedaron muy cerca de sellar su boleto a la postemporada. Los dobles-dobles de Chris Paul y James Harden guiaron a los texanos en un partido sin equivalencias.

Chris Paul estuvo a tres rebotes del triple-doble. Foto: Getty Images.

El juego externo de Houston es un arma de doble filo. Cuando el equipo de Mike D’Antoni anda preciso, sólo Golden State le puede hacer frente. Si la certeza no está de su lado, cualquier equipo puede presentarle un planteo que lo complicará. Ahora, cuando el lanzamiento desde lejos se combina con una buena noche del tridente formado por Chris Paul, James Harden y Clint Capela, no parece existir equipo en el planeta que lo pueda frenar.

Este último escenario se presentó en la noche del domingo, momento en el que el elenco texano superó a Minnesota por 117-102 en el Toyota Center de Houston. Chris Paul clavó seis de sus siete intentos al aro, todos ellos de forma consecutiva, para acumular 25 puntos, 10 asistencias, siete rebotes y un robo, siendo así la figura del equipo en una noche en la que el equipo acertó 21 triples.

Cuatro de los restantes llegaron a través de James Harden (20 tantos y 10 asistencias), mientras que clavaron un par Danuel House Jr (14-7-2), P.J. Tucker (8) y Gerald Green (9), e Iman Shumpert (7-6-3) sumó el restante. Por su parte, Clint Capela (20 unidades, 13 rebotes y dos tapas) supo aprovechar los espacios para complementar el trabajo del equipo.

La efectividad externa del rival desmoralizó a Minnesota, que se mostró falto de respuestas por  fuera de sus jóvenes, Karl-Anthony Towns (22 puntos, 10 rebotes, seis asistencias y dos tapas) y Josh Okogie (21-5-3). A pesar de ganar el primer cuarto por 30-26, no pudo aguantar y llegó a ceder una ventaja máxima de 24 puntos, antes de maquillarla sobre el cierre del tercer período para luego mantener la distancia de 15 en el último.

El triunfo dejó a Houston a tres victorias de los Playoffs, ya que si Sacramento ganase los trece partidos que le restan llegaría a las 47 victorias y el equipo de D’Antoni llegó a su 44° festejo de la temporada (44-26), con el desempate a su favor. El tercero del oeste volverá a jugar este martes por la noche, cuando visite a los Hawks en Atlanta a las 20:30.

Por su parte, sólo un milagro hará que Minnesota (32-38) acceda a la postemporada. La caída significó su tercera seguida y deberá ganar los doce juegos que le quedan para tener una chance de sacarle el octavo lugar a alguno de los que están en zona de clasificación. ¿El próximo compromiso del equipo de Ryan Saunders? Enfrentar en casa a Golden State, el martes desde las 21hs.