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Los Timberwolves vencieron 96-88 a los Spurs en el cierre del back-to-back.

Minnesota tuvo su revancha y frenó a San Antonio

Los Timberwolves vencieron a los Spurs por 96-88 y obtuvieron su venganza tras la derrota del sábado. Los texanos no pudieron sumar su cuarta victoria consecutiva.

La noche del sábado había dejado a Minnesota Timberwolves con un mal sabor de boca. El equipo de Ryan Saunders había tenido varias chances de vencer en casa a los San Antonio Spurs, pero falló en los momentos claves y perdió en el suplementario.

La historia fue diferente en la noche del domingo. El local se presentó sin Karl-Anthony Towns por una lesión en la muñeca derecha, pero también tuvo a un rival que no contó con DeMar DeRozan. El ex Raptors abandonó la concentración de los Spurs para trasladarse a Los Ángeles por la enfermedad de su padre. Así, el local se vio aliviado en el trabajo defensivo y acabó venciendo por 96-88.

La clave del partido estuvo en el último cuarto. Ninguno de los dos partidos entró en ritmo durante los primeros 36 minutos, pero Minnesota montó un parcial de 30-19 en la última docena. Así se sobrepuso a una desventaja máxima de nueve unidades y llegó a tomar una ventaja de ocho tantos para cerrar la noche.

Ricky Rubio (ocho puntos y seis asistencias) no brilló, pero fue vital en el cierre para la victoria local. El español se encargó de la contención a Patty Mills en un lado mientras que hizo valer su experiencia en el otro para comandar a su equipo. D’Angelo Russell fue el máximo anotador del dueño de casa con 27 puntos, los cuales acompañó con cinco rebotes y cinco asistencias.

San Antonio tuvo a Lonnie Walker IV como figura (25 puntos, cuatro asistencias y tres rebotes), pero se lesionó en el último parcial y no le alcanzó para evitar la derrota.

El resumen del partido