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El base confirmó que fue operado de la cadera en mayo y que ya está listo para sumarse a cualquier franquicia.

El tan mencionado traspaso a Cleveland Cavaliers a cambio de Kyrie Irving estuvo lejos de causar el efecto deseado en Isaiah Thomas. Aquel movimiento de junio 2017 estuvo lejos de ponerlo en una posición para competir por un anillos.

Lejos de eso, aquel movimiento inició el declive tras su gran paso por los Boston Celtics. El base cerró su paso por la franquicia de Massachusetts con una lesión en la región derecha de la cadera que derivó en una operación y aceleró su rápida salida de los Cavaliers.

Fue traspasado a los Lakers en febrero del 2018 y desde entonces no tuvo continuidad en su carrera. La franquicia angelina no le renovó al cabo de aquella campaña, jugó apenas 12 partidos en Denver Nuggets durante la 18-19 y otros 40 en Washington Wizards a lo largo de la 19-20 antes de ser cortado.

Larazón de su inconstancia fue, nuevamente, la falta de estabilidad física. Aunque también se sumó su menor aporte ofensivo y su nulo crecimiento defensivo. La organización capitalina consideró que sus 12 puntos y 3,4 asistencias no justificó su reemplazo a John Wall.

Por esto, el primer paso para Thomas fue volver a hacerse estudios y operarse. Según lo que comentó en diálogo con ESPN, afirmó que la intervención se dio en la región derecha de su cadera y que por primera vez en tres años no tiene dolores. «Es como el día y la noche para mí. Me siento apto para la próxima temporada», le manifestó al medio.

Así, Thomas podrá ser una buena opción secundaria para el puesto para varias franquicias. Equipos como Knicks, Pistons, Jazz y Kings podrían sacar provecho de un veterano que está lejos del nivel que alguna vez demostró, pero que es capaz de liderar a cualquier segunda línea.