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Entre la especulación y la historia

Los Warriors disputarán sus quintas finales consecutivas y serán los segundos en la historia en lograrlo. A pesar de las dudas por el futuro de cada uno de sus integrantes, los dirigidos por Steve Kerr tendrán la chance de volver a demostrar porqué son los más dominantes de la liga.

Foto: Sports Inquirer.

Los Warriors volvieron a hacer historia en este 2019. Sin importar lo que pase en las finales ante los Raptors, accedieron a sus quintas finales consecutivas, algo que únicamente habían logrado los Celtics de Red Auerbach en los 60’, cuando ingresaron a diez definiciones al hilo. Lógicamente, a pesar de este hito, los dirigidos por Steve Kerr buscarán conseguir el primer tricampeonato de la historia de la franquicia como el séptimo anillo desde su fundación, en 1946.

A pesar de ser los más dominantes de los últimos años, los Warriors redoblaron la apuesta en el último verano estadounidense. Por la módica suma de 5.3 millones de dólares (el 205° mejor pago de la liga), se hicieron con uno de los pívots más dominantes de la liga, quizá el más destacado. Lamentablemente, el ‘bajo’ precio también vino con su realidad: la falta de constancia por lesiones (jugó 22 partidos de los 97 posibles).

De esta manera, hasta ahora, Golden State no le pudo sacar el jugo que hubiese deseado al que, cuando está sano, es, quizá, el mejor quinteto inicial de la historia. Sin embargo, la definición 2019 le aparece como una nueva chance de revalidar sus credenciales como el equipo más dominante de la década y uno de los mejores de la historia, antes de una agencia libre en la que intentará mantener su base ante las posibilidades de salida de Klay Thompson, Kevin Durant y el mismísimo Cousins.

Durante la fase regular jugó con la tranquilidad de saberse el equipo más fuerte de la liga. Por momentos dejó en claro su dominio para ganar 57 partidos y ser el mejor del oeste, mientras que en otros se mostró individualista, lo que le hizo perder algunos juegos por más culpa propia que mérito de los rivales. Esa mentalidad le permitió abrir todas las series de la postemporada en casa hasta el próximo jueves, cuando tenga que viajar a Toronto porque el segundo del este ganó apenas un partido más (58-24) y contará con la ventaja de localía.

Esa ‘inconstancia’ en el juego pasó de ser sólo una crítica a un aviso en el segundo partido de los Playoffs. Luego de aplastar a Los Ángeles Clippers en el primer juego, el equipo perdió a DeMarcus Cousins a raíz de una lesión, bajó considerablemente el nivel en la segunda mitad al sacar una ventaja máxima de 31 y le dio al elenco californiano la chance de imponerse por 135-131 en lo que fue la mayor remontada de la historia en un partido de esta índole. El llamado de atención hizo reaccionar a Golden State, que ganó tres de los siguientes cuatro juegos, a pesar de una sorpresa en el quinto duelo de la serie.

Las semifinales de conferencia fueron una reedición de las finales del oeste del 2018, cuando los Warriors se midieron con los Rockets. Más allá de las malas decisiones arbitrales, los locales ganaron el primer juego de la serie y luego lo hicieron en el segundo por un margen mínimo (115-109), pero con un mayor dominio de lo que señaló el resultado final.

Tras perder los dos juegos en el Toyota Center, el real dolor de cabeza llegó en el quinto partido de la serie. Kevin Durant cayó lesionado tras ser el mejor del equipo y quedó en una posición desfavorable para encarar el cierre del partido. Ahí fue cuando Curry sacó a relucir su experiencia de campeón y guió al equipo a una victoria clave por 104-99.

Sin embargo, volvió a la fuente de aquel equipo que fue campeón en 2015 y que logró la mejor marca en una fase regular en 2016 (73-9). La pelota dejó de concentrarse en las manos de Kevin Durant, sino que tuvo una mayor circulación a través del tridente de Stephen Curry, Klay Thompson, Draymond Green y Andre Iguodala. De esta manera, acallaron toda crítica y ganaron los siguientes dos compromisos para avanzar de ronda.

Los Blazers le presentaron un duelo interesante a los Warriors en la definición, pero el mal momento físico de los dirigidos por Stotts sumado al poderío de los campeones fue un cóctel letal. Tras un aplastante triunfo en el primer partido, los de Oakland remontaron desventajas de 15 puntos en los siguientes tres juegos para barrer la serie y meterse en las finales. Stephen Curry se destacó al promediar 36,5 puntos por partido, mientras que Green lideró el trabajo a la hora de los rebotes en cada uno de los encuentros.

De esta manera, el elenco llegará el jueves a Canadá tras diez días de descanso, al menos en lo que refiere a competencia oficial. Toronto le presentará un quinteto mucho más complicado de lo que enfrentó en la temporada, como en los últimos dos años, pero seguirá siendo el gran candidato a alzarse con la corona. La recuperación de dos jugadores claves como Durant y Cousins será algo fundamental para ver qué equipo dicta el ritmo desde el arranque.