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¿Se está despertando?

New York ganó seis de los últimos diez partidos y dejó de ocupar el último puesto del Este. ¿Qué cambió?

Una nueva polémica se instaló en los Knicks tras el despido al entrenador David Fizdale. Eso significó una dura consecuencia a los años de estancamiento y mediocridad. Cuando ocurrió el cambio de cargo, el equipo quedó en el fondo de la Conferencia y con la espina de no haber podido atraer a estrellas en la última agencia libre, pese al espacio salarial que poseían.

Mike Miller, quien dirigió desde 2015 hasta 2019 al equipo filial neyorquino en la G-League (Westchester Knicks), se hizo cargo del puesto por el resto de la campaña. Luego de haber perdido en sus primeras dos presentaciones, el elegido como el Entrenador del Año 2018 en la liga de desarrollo de la NBA comenzó a encontrar el rumbo.

La franquicia de la Gran Manzana sumó seis festejos en los últimos diez encuentros. Además, le ganó en Año Nuevo a Portland y acumuló tres victorias consecutivas. Así, superó a Atlanta en la tabla de posiciones e igualó el récord de Cleveland (10-24).

Como bien indica la competencia de donde proviene, el DT entendió perfectamente cuál es el principal objetivo en este momento: foguear a los jóvenes. Junto con la regularidad del novato R.J. Barrett, Fran Ntilikina volvió a formar parte de la titularidad y le ganó la pulseada a Dennis Smith Jr, quien había arribado mediante el intercambio por Kristaps Porzingis.

Aunque no se note en las estadísticas, el base francés ayudó a que el plantel encontrara solidez y energía en el juego. Una volcada en la recta final contra los Trail Blazers prendió la euforia de los fans hacia un guardia que había tenido apenas 43 participaciones en la 2018/19.

 

También, Mitchell Robinson fue incrementando sus números en la buena racha del elenco. En los últimos 10 partidos, el pivote de segundo año es el octavo jugador de la liga con más tapas por partido (1,9) y se metió dentro del Top-15 en rebotes ofensivos (3,2).

Por otro lado, el coach le sacó provecha a una de las principales virtudes del equipo, el juego interior. No solo Robinson es responsable de este rubro, sino que también Julius Randle está promediando un doble-doble en estos diez encuentros (24 puntos y 10 tableros) y Bobby Portis está convenciendo desde la banca (12,5 y 5,6).

De esta manera, New York logró durante el buen pasaje el noveno mejor rating ofensivo del certamen (111 por juego) y el cuarto mejor promedio en rebote (52).

Obviamente que a esta fase regular le quedan tres meses y monedas por disputarse. Sin embargo, la primera impresión fue dada de una forma ideal para una histórica franquicia que ha tenido demasiados inconvenientes en el siglo XXI. Y todo de la mano de un entrenador poco conocido a diferencia de Fizdale, Hornacek y Fisher, pero con la experiencia suficiente en G-League para llevar a cabo el actual proyecto del equipo.