Pura actitud

A Boston no le pesó la presión del séptimo juego y venció 115-105 a Washington para pasar a las finales de conferencia. Isaiah Thomas tuvo una noche sobresaliente con 29 puntos y 12 asistencias. Al conjunto capitalino le faltó un mejor rendimiento de John Wall.

Boston demostró en su casa porque fue el mejor equipo de la fase regular en el este. En un crucial séptimo juego ante Washington, el elenco dirigido por Brad Stevens dio una verdadera muestra de actitud no sólo para vencer a su rival 115-105, sino también para ilusionarse con un posible batacazo ante Cleveland en la final de conferencia.

Como bien dijo Isaiah Thomas en la previa, “estos partidos son donde nacen las leyendas” y el base lo demostró con su juego. La máxima figura del conjunto Celta manejó los hilos de la ofensiva con 29 puntos y 12 asistencias. Además tuvo tan sólo dos pérdidas en casi 40 minutos disputados.

En un encuentro veloz y de muchísima intensidad, Boston siempre demostró tener un poco más que su rival, a pesar de la paridad. Si bien el equipo no ganó la lucha por los rebotes (33-43), tuvo una mayor actitud que su contrincante a la hora de pelear por cada pelota. Mostró un mejor marcaje perimetral y, sobre todo, anuló a John Wall en la segunda mitad del partido.

El base, que venía de anotar un brutal tiro ganador en el sexto juego, no tuvo el cierre de serie deseado. Falló sus últimos once lanzamientos de campo, siendo siete de ellos desde lejos. Tampoco fue capaz de frenar a Thomas en defensa, o de aportar con sus pases en el cierre del juego. Los números indicaron 18 puntos, 11 asistencias y siete rebotes para él, pero no brilló cuando los grandes lo hacen.

Mientras Wall estaba desaparecido, Beal hizo todo lo que pudo para mantener a Washington en la pelea. Sus 38 puntos y 11 rebotes dieron como saldo una más que consagratoria performance, que permiten a la franquicia soñar con su futuro. A la vez, estuvo firme Markieff Morris con 18 tantos y nueve pelotas ganadas en los tableros.

Y en un encuentro parejo, fue un jugador inesperado en ponerse la capa de héroe. Boston no sólo que ganó la lucha de anotación de suplentes por 45-5, sino que tuvo a un brutal Kelly Olynyk. El pívot tuvo que suplir la ausencia de Amir Johnson por problema de faltas y lo hizo de gran manera. Ejecutó los intangibles que destacan a los pívots, mientras que en la anotación fue vital con 26 puntos (14 de ellos en el último cuarto).

Así, Boston forjó un nuevo boleto a la final de conferencia para su exquisita historia, el primero desde la aparición en 2012, cuando perdió ante el Miami Heat de LeBron James. Su rival será un Cleveland que, cuando lo visite el miércoles, vendrá de ganar ocho juegos al hilo y diez días de inactividad. Pero el TD Garden y todo Boston sueña con hacer valer su mística para dar el batacazo.