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Toronto venció 103-101 a Phoenix gracias a un doble en el último segundo de Pascal Siakam y se ahorró el dolor de cabeza de caer ante el equipo más flojo del oeste. Serge Ibaka fue la figura del equipo canadiense con 22 puntos.

Siakam acabó la noche con 15 puntos y 17 rebotes. Foto: Getty Images.

Después de perder el liderazgo del este en Boston, Toronto no tuvo tiempo para lamentarse y recibió a Phoenix en el Scotiabank Arena. Sin Kawhi Leonard, el equipo de Nick Nurse tuvo que trabajar más de lo esperado para vencer al rival más flojo del oeste por 103-101. De esta manera, alcanzó una marca de 34-13 en lo que va de la 2018-2019.

El dueño de casa tuvo un inicio esperado. A pesar de la ausencia de su gran figura, el par de internos formado por Serge Ibaka (22 puntos y seis rebotes) y Pascal Siakam (10 y 12) emergió para aprovechar las falencias defensivas del rival. Esto, complementado por un buen nivel de C.J. Miles (13 tantos, tres triples), le permitió al local gozar de una ventaja máxima de 16 (41-25) en el inicio del segundo cuarto.

Sin embargo, el local se relajó demasiado en lo que restó de la primera mitad y le permitió una buena levantada a su rival a partir de Devin Booker (30 puntos y ocho asistencias). El escolta se asoció bien con Deandre Ayton (15 tantos y 17 rebotes -siete ofensivos-) y Kelly Oubre Jr (18 y 9) para achicar al 57-49 con el que fueron al descanso.

El tercer cuarto mostró una tónica similar al de su antecesor. Una racha de 9-2 le permitió a Phoenix acortar la distancia a un doble (59-57) y desde entonces se mantuvo a la espera de alguna falencia rival. Si bien le costó pasar al frente producto de su falta de altura en la pintura, la cual fue aprovechada por el tándem interno de Toronto, una parcial de 5-2 le permitió tomar el liderazgo (78-77) antes de ingresar al último período.

La docena final de minutos fue muy pareja, con constantes cambios de liderazgo que permitieron un cierre totalmente impredecible. Ahí fue cuando Kyle Lowry (16 puntos, nueve rebotes y ocho asistencias) se lució para encontrar a Ibaka y Miles para sentenciar la historia. Una mayor eficacia de campo fue vital para el festejo local.

A pesar de esto, la visita tuvo chances para ganar el juego y hasta llegó a igualar el partido gracias a dos tiros libres anotados por Mikal Bridges (15-5-4). Pero Siakam lo encaró en la última jugada, lo doblegó y se impuso para anotar la bandeja que permitió el 109-107.