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Foto: Getty Images.

Por @ElDLoanding.

En la noche de Philadelphia se han encontrado dos formas distintas de formar equipos, ambas validas, aunque el análisis de las gestiones parecen irrelevantes para entender lo que paso en la pista, no es así. La filosofía de la franquicia da resultados.

El proceso de Sixers fue duro, pasaron años y años sufriendo derrotas increíbles, amontonando rondas del draft para intentar conseguir un equipo competitivo, ya que a la fuerza, lograrían tener una gran plantilla. Después de muchas instancias, hace unos meses, la gerencia de los 76ers dio por finalizado el proceso con esta recordada tapa en la revista Sports Ilustrated.

Con dos selecciones altísimas, Joel Embiid y Ben Simmons, además de  Tobias Harris, uno de los mejores ala-pivots que se pueden conseguir, J.J Redick un excelso tirador y Jimmy Butler como el que una todas esas piezas con sus ansias de competir, en los papeles habían logrado lo imposible: un quinteto prácticamente  perfecto.

Pero su primera instancia decisiva, el primer partido de la primera ronda de Playoffs, ha dejado varios errores y ha mostrado la otra cara de la moneda: la de los Nets.

Los Nets tuvieron probablemente el peor traspaso de la historia (sus rondas a cambio de veteranos) y al no poder hacer el mismo trabajo que otros equipos como Sixers, Kings o Knicks los cuales intentaban tankear (acumular derrotas para intentar obtener buenas selecciones en el draft) tuvo que inventarse otra clase de faena, otro tipo de trabajo, una forma que no es muy común en la NBA actual: así nació el Progreso.

 

El progreso como filosofía de juego dentro de la pista.

Foto: Drew Hallowell, Getty Images.

Con un equipo con muchísimo menos talento (solamente D’Angelo Russell y LeVert fue elegido entre los 20 primeros de su draft mientras que en Sixers en su quinteto tiene 4) se ha plantado en una eliminatoria en la que chocan esas dos formas.

Sixers, como ya se ha dicho antes, ha logrado un quinteto perfecto. Pero esto le ha costado la profundidad. Y aunque en la post-temporada es cuando menos es importante  esta (las rotaciones se acortan, los titulares juegan más que nunca y se arman jugadas para ellos solamente), los de Brooklyn ha sabido aprovecharla de manera increíble. Mientras la primera unidad de Nets ha logrado mantenerle el ritmo a los Sixers, cuando ha tenido que salir Embiid o Jimmy Butler, la segunda unidad compuesta por dos jugadores que podrían ser titulares en la mayoria de los equipos como LeVert y Dinwiddie, han arrasado a un equipo que sin sus grandes estrellas no tiene a nadie. Solamente el bueno de Boban y T.J McConnell han logrado aportar algo aun así, no es suficiente.

Banca de Sixers: 80 minutos, 26 puntos, 42% en TC y ¡9% en triples! (esto último lo analizaremos más adelante).

Mike Scott: 3 puntos, 5 rebotes  y 4 faltas. 1 de 8 en triples.

Boban Marjanovic:  13 puntos, 4 asistencias, 3 rebotes. 5/7 en TC.

T.J McConnell: 4 puntos, 3 asistencias, 2/4 en TC.

Banca de Nets:  123 minutos, 59 puntos, 45% en TC y 45% en triples.

Spencer Dinwddie: 18 puntos, 3 rebotes, 1 asistencias. 6/14 en TC y 2/5 en triples.

Caris LeVert: 23 puntos, 4 rebotes, 2 asistencias. 8/18 en TC y 3/3 en triples.

Ed Davis: 12 puntos, 16 rebotes y 2 asistencias. 5/7 en TC.

 

Se busca: Harris, Simmons y Redick.

Foto: Bill Streicher – Usa Today

Claro, esto también se ve acentuado con la desaparición de Tobias Harris, Ben Simmons y J.J Redick quienes deberían haber ayudado a la segunda unidad a mantener el ritmo y claramente han desaparecido.

La ausencia de estas grandes figuras tiene que ver con la manera de defender de Nets, especialmente sobre Ben Simmons que no ha podido crear juego, apenas ha logrado abastecer a Tobias y a J.J, dos excelentes tiradores. Esto ha sido fundamental en el bajísimo rendimiento desde el perímetro de Sixers: solo han anotado 3 de 25 en triples mientras que Brooklyn 11 de 26. Si los de Brett Brown lograrán estabilizar la figura de los tiradores, los de la capital del mundo estarían en apuros.

 Incluso por tramos han intentado que sea el propio Harris quien sube el balón a ver si esto lograba que Simmons reaccionara, pero no ha sido así. Cuando lograba conseguir atacar el aro y sacar ventaja en el 1vs1, ha fallado tiros libres importantes y sobretodo este juego es la prueba más importante que el tiro de Ben Simmons tiene que mejorar, más aun cuando en esta instancias las defensas no suelen dar tantas ventajas.

Por su lado, Nets, ha logrado hacer progresar a tantos jugadores (¡Dinwiddie, Davis y Harris!) de rol a participantes y actores principales de una contienda importante. Traer jugadores, entrenarlos, mejorarlos y darles confianza. Ese es el progreso. Incluso un veterano que estaba casi fuera de la liga como Dudley ha puesto loco a Embiid y a Simmons defendiéndolos. Claro, la importancia de los falsos secundarios como LeVert y Dinwiddie le da a Brooklyn la esperanza de poder ganar más partidos aunque con un Joel más sano (no llego a los 30 minutos) le va a costar muchísimo resistir el embiste del quinteto de la muerte.

 

El factor D’Angelo

Foto: Jesse D. Garrabant.

Aun así cuando parecía que Sixers despertaba al inicio del tercer cuarto (momento donde Simmons, Embiid, Harris, Redick y Butler mejor han estado) un D’Angelo, errático en la primera mitad, ha mostrado que está hecho para estas ocasiones: 14 puntos en el tercer cuarto, 19 en total de la segunda mitad y 7-12 en tiros de campo.

Russell ha enfriado el juego cuando más ardiente se ponía logrando frenar la embestida de Philadelphia y de nuevo mandarlos a una desventaja de más de 10 puntos. Evidentemente el ex -Ohio State es el que lidera al equipo en esas oportunidades y para él (también para LeVert y Dinwiddie) el ganar su primer partido de Playoffs y más con una actuación asi eleva su confianza a mil. Habrá que ver por supuesto si esto es suficiente para soportar a unos Sixers que han perdido el juego más de lo que Nets lo ha ganado. Al menos, en el primer capítulo, el progreso ha ganado.