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Los Philadelphia Sixers quieren hacerse con los servicios de James Harden tras el arribo de Daryl Morey. Sin embargo, parece muy difícil que esto pase a la brevedad.

Los Sixers aspiran a cambiar su rumbo luego de una temporada 2019-2020 que resultó ser muy decepcionante. Los de Pensilvania llegaron a la agencia libre con el sueño de potenciar al equipo semifinalista y poder dar lucha por el título. Sin embargo, firmaron malos contratos, sufrieron varias bajas claves tanto en la agencia libre como a partir de lesiones y terminaron clasificando a los Playoffs sólo para ser barridos en la primera ronda.

Joel Embiid, una de las máximas estrellas del plantel, dejó en claro su postura tras la eliminación: estaba cansado de perder. A partir de esta situación, la franquicia tomó varias decisiones en los primeros meses de la agencia libre 2020. Por un lado, dejó ir al entrenador Brett Brown para reemplazarlo con Doc Rivers, de reciente paso por Los Ángeles Clippers. Por el otro, Elton Brand se mantuvo como gerente general, pero la organización contrato a Daryl Morey para ser el presidente de operaciones. Así, este último podrá ayudar a Brand en el reordenamiento del plantel.

Una de las grandes obsesiones de Morey es el jugador sobre el que basó su conducción en Houston Rockets: James Harden. La Barba quería la continuidad del binomio Morey-D’Antoni, pero el dueño Tilman Fertitta no estaba a favor de la idea del small-ball. Por esto, más allá de sus dichos al público, Morey optó por seguir su carrera en los Sixers, mientras que D’Antoni asumió el rol de asistente de Steve Nash en los Brooklyn Nets.

Las chances de traspasar por James Harden

Harden y Embiid, el sueño de los Sixers. Foto: Getty Images.

Philadelphia deberá deshacerse de una de sus dos estrellas: Ben Simmons o Joel Embiid. A partir de un arribo de Harden, el australiano sería quien más probabilidades tendría de irse de los Sixers, no sólo por su reciente lesión en la rodilla, sino porque Embiid sería un mejor complemento. El pivote ya era considerado para acompañar el small-ball de los Rockets, por lo que Morey está nuevamente a un paso de cumplir su ansiado anhelo.

El traspaso también incluiría a más de una elección de primera ronda de Draft. Houston no tendrá elección alguna en el Draft 2020, mientras que los picks de primera ronda desde el 2023 al 2026 quedaron sujetos a una probabilidad de cambio ya que el Thunder se los condicionó cuando envió a Russell Westbrook en la última agencia libre. Oklahoma tendrá la chance de quedarse con las mejores elecciones de Houston y enviarle las peores posiciones.

A su vez, Simmons cobrará 10 millones de dólares menos que Harden, por lo que Houston podrá optar por dos posturas: no pedir un jugador más y tener un alivio salarial; o pedir a Josh Richardson, que compensa la diferencia. Bajo ningún concepto el movimiento incluirá los contratos sobrepagos de Al Horford o Tobías Harris.

La pelota quedará en el campo de los Rockets. Harden tiene dos años más de contrato y la franquicia debería hacer un intento más con el equipo forjado. La decisión la tendrá que tomar Rafael Stone, quien trabaja en los Rockets desde 2005 y tiene un gran conocimiento de los mecánismos de negociación de Morey.