El pivote de los Lakers volverá a la instancia tras el mal trago en 2019. Lo hará junto al equipo que le quitó la corona cuando jugaba para el Orlando Magic.

Los Lakers sellaron su boleto a las finales de la NBA en la jornada del sábado al vencer a los Denver Nuggets por 117-107. De esta manera, firmarán su 32° aparición en las finales para estirar su ventaja como los que más apariciones registraron e irán en busca de su 17° título, el cual los emparejaría con los Boston Celtics como los más ganadores.

Los focos quedarán sobre el dúo dinámico de LeBron James y Anthony Davis. No obstante, también habrá otras historias importantes para veteranos que tendrán su chance de sumar un nuevo anillo -o su primer anillo- de campeón. Por el lado de Dwight Howard es la chance de saldar dos cuentas pendientes.

El pivote volverá a hacer una aparición en las finales tras el intento trunco de ser campeón en 2009. Aquella ocasión lo tuvo como protagonista de un Orlando Magic que evitó la consagración del este de los Cleveland Cavaliers de LeBron James, y lo dejó emparejado con, justamente, Los Ángeles Lakers. Así, fue el principal autor de imposibilitar la tan esperada final con LeBron James de un lado y Kobe Bryant del otro.

Howard tuvo una buena final en la que promedió 15,4 puntos, 15,2 rebotes y 4,0 tapas, pero estuvo lejos de ser el factor que tanto se esperaba. El interno no pudo evitar que Pau Gasol sea el principal aliado de un Bryant letal (32,4 puntos, 7,4 asistencias, 5,6 rebotes, 1,4 robos y 1,4 tapas), como tampoco lideró el goleo de su equipo, que terminó vencido por 4-1.

El 14 de junio del 2009 (cuando la franquicia de los Lakers cerró su 4-1) marcó un antes y un después en la carrera de Howard. El pivote tuvo un quiebre en la relación con Jameer Nelson, el otro jugador más destacado de aquel equipo del Magic, lo que llevó a Orlando a no mantener el nivel. El interno no pudo guiar a su equipo a una aparición en las semifinales del este en los siguientes dos años, hasta partir con rumbo a la franquicia para unir fuerzas con Kobe Bryant, Pau Gasol y Steve Nash.

Aquel Big Four de la temporada 2012-13 estuvo lejos de cumplir las expectativas. El equipo apuntaba a ser campeón de la NBA, pero jamás logró conectarse dentro de la cancha. Tanto Nash como Gasol tuvieron varios problemas físicos a lo largo de la campaña, mientras que Kobe señaló que Howard era un jugador ‘flojito’ que estaba lejos de comprometerse para ser campeón de la NBA. El interno señaló en reiteradas oportunidades que aquella temporada fue la peor de su carrera, aunque en este 2020 añadió que Kobe tenía razón y que realmente lo estaba preparando para poder competir por un anillo.

No obstante, tras aquella tortuosa temporada, Howard pidió el traspaso y recaló en Houston, donde pudo acompañar a James Harden hacia las finales del oeste del 2015, aunque tampoco tuvo una buena relación con el escolta. Luego de tres años en la organización texana, jugó para tres equipos en tres años: Atlanta Hawks (la organización de su ciudad natal), Charlotte Hornets y apenas nueve partidos en la 2018-2019 junto a los Washington Wizards.

Las cuatro organizaciones marcaron el mismo punto sobre Howard: no era un titular apto para pelear por cosas grandes. Charlotte llegó a deshacerse de él en la previa del Draft 2018 y un dirigente señaló que el cambio se daba ya que Howard era un buen pivote, pero una mala influencia para el vestuario por una actitud infantil.

No obstante, su corte de los Wizards fue un daño necesario, ya que lo llevó a madurar El interno entendió que tenía que tener otra actitud profesional para poder estar en la NBA, lo que lo llevó a aceptar el rol de pivote suplente en los Lakers, por detrás de JaVale McGee. Esto fue apreciado hasta por el mismo Bryant antes de su muerte. “Él está listo para esta chance y creo que podrá aportar. Le irá bien”, le señaló a The Talk en CBS durante la pretemporada.

Kobe no se equivocó ya que este cambio lo llevó a tener un menor tiempo en cancha, aunque también la mejor producción por minuto en su carrera: 7,5 puntos, 7,3 rebotes, 1,1 tapas y 73,2% en dobles (récord personal) en 18,9 minutos por partido.

Lo mejor de Howard apareció en la última serie de los Playoffs, ante Denver. Luego de un rol similar ante Portland, como una menor aparición ante Houston por el small-ball del rival, el pivote tuvo la chance de aparecer como titular en el cuarto punto de la serie. Vogel le dio la chance de aparecer en el quinteto inicial tras el flojo trabajo en los rebotes en el tercer juego, a lo que Howard respondió con un doble-doble en el cuarto (12 puntos y 11 rebotes) y bordearlo en el quinto (nueve tantos y nueve rebotes) con 35 minutos en cancha, su mayor número desde que volvió a la franquicia.

Así, a sus casi 35 años, Howard tendrá la chance de volver a jugar unas finales de la NBA tras 11 temporadas y también contará con la oportunidad de poder sellar su revancha en los Lakers. Lo hará con su nueva actitud, pero con el buen aporte que lo llevó a tener el pasaje más exitoso de su carrera.