El Jazz, uno de los principales protagonistas de esta larga historia, levantará el telón a las 19:30 de Argentina.

Pasaron 141 noches de aquella confusa y triste imagen en el Chesapeake Energy Arena de Oklahoma. El estadio del Thunder estaba repleto, listo para disfrutar de lo que prometía ser un partidazo entre el local y el Utah Jazz.

La visita iba a presentar una alineación diferente para aquel juego. El equipo de Quin Snyder descartó al francés Rudy Gobert, quien no se sentía bien y presentaba síntomas similares a los de una gripe. De esta manera, Snyder alineó a Mike Conley, Donovan Mitchell, Bojan Bogdanovic, Royce O’Neal y Tony Bradley.

Sin embargo, a las 21:11 de Argentina en aquella noche lluviosa del miércoles 11 de marzo del 2020, todo empezó a cambiar. De un momento a otro, un grupo de personas trajeadas no reconocidas ingresó a hablar con los árbitros. Tres minutos después del ingreso, cada uno de los planteles debió retirarse a los vestuarios.

Al arribar al vestuario, los jugadores del Jazz recibieron una noticia que los dejó en shock: Rudy Gobert tenía el Coronavirus. Aquella noche pocos sabían que existían muchas variantes del Coronavirus, y que ésta era la versión 19, el COVID-19.

De un momento a otro, todo empezó a cambiar. A las 21:37, el partido fue pospuesto. Cincuenta minutos más tarde, a las 8:34, Adam Silver le avisó a los medios lo que nadie pensaba: la liga fue suspendida. No hubo consulta a la junta de gobernadores, ni planes B. El comisionado declaró la primera suspensión de la historia de la NBA.

Pese a la suspensión de aquel Jazz-Thunder, la jornada se completó con la noticia que la liga estaba suspendida. La noche fatídica finalizó en la madrugada del jueves 12 de marzo en Argentina, con un triunfo de los Dallas Mavericks sobre Denver Nuggets por 113-97. Boban Marjanovic fue el mejor jugador del último partido por mucho tiempo, con 31 puntos y 17 rebotes.

El camino a Disney

Foto: Getty Images.

La pesadilla del Jazz no finalizó antes de las 3 de la madrugada del jueves 12 de marzo. El equipo entero quedó aislado en el vestuario del Thunder y cada uno de los integrantes de la delegación debió hacerse el hisopado correspondiente. Una vez que cada uno fue tratado, el plantel quedó encerrado en el Museum Hotel hasta que un avión sanitario pudo trasladarlos a la ciudad.

Un reporte matutino de Adrian Wojnarowski generó todavía un mayor impacto en los seguidores de la NBA: Donovan Mitchell también tenía Coronavirus. Según lo que contaron las fuentes, y posteriormente ratificaron los protagonistas, Gobert había tocado las pertenencias de sus compañeros mientras hacía chistes sobre la enfermedad. Esta situación erosionó la relación entre Mitchell y Gobert.

Entre aquella suspensión del 11 de marzo y este jueves 30 de julio del 2020, hubo 60 casos de jugadores con Coronavirus confirmados; los cuales no incluyen a aquellos que no estuvieron con sus equipos antes de llegar a la burbuja (Ricky Rubio y Aron Baynes, entre otros). Además, también lo contrajeron Michael Malone (entrenador de los Denver Nuggets), James Dolan (propietario de los New York Knicks), tres dirigentes de los Philadelphia 76ers y Doris Burke (periodista), mientras que la madre de Karl-Anthony Towns (Minnesota Timberwolves) falleció de esta enfermedad.

Después de dos meses de hermetismo, y algunos rumores que parecían alocados, Adam Silver volvió a enfrentar a las cámaras. El comisionado consideró varias opciones, pero afirmó que la liga estaba buscando un lugar seguro. Una burbuja que permita finalizar la temporada y evitar un golpe económico que profundice la crisis.

La NBA consideró varias ofertas, pero las dos más llamativas eran de lugares conocidos: Las Vegas y Disney. Por un lado, el estado de Nevada siempre fue la sede de la Liga de Verano más importante, pero no tenía la chance de tener un espacio totalmente cerrado al público. Por el otro, Disney parecía una opción casi de película, pero estaba dispuesta a formar la burbuja y dar la seguridad que Silver esperaba. La decisión es de común conocimiento.

Black lives matter: el asesinato de George Floyd

Jaylen Brown, uno de los tantos jugadores que se expresó en las calles. Foto: Instagram.

El sábado 23 de mayo se empezó a tejer la burbuja de Disney, localizada en el parque de ESPN Wide World of Sports Complex. La NBA estaba avanzando de manera decidida hacia el final feliz que tanto quería.

Sin embargo, el lunes 25 de mayo, otra historia triste sacudió a Estados Unidos. George Floyd fue a comprar cigarrillos a Cup Foods, un almacén localizado en Minneapolis, Minnesota. Floyd hizo el intento de pagar los 16,25 dólares de su compra con un billete falso de 20 dólares. El empleado, que se dio cuenta de esta situación, siguió el protocolo y llamó a la policía. A la par de la situación, reportó que el hombre de 49 años estaba ‘ebrio’ y ‘fuera de control’.

Lo que siguió, fue recreado de manera eficiente por The New York Times:

El arresto de Floyd se dio por una razón clara: compró con billetes falsos y se negó a devolver el producto vendido. Lo posterior fue una secuencia de abuso de la autoridad, que fue captada por los testigos y rápidamente viralizada en las redes sociales bajo el lema ‘I can’t breathe’ (no puedo respirar).

El asesinato de Floyd reabrió un debate sobre el racismo, la violencia institucional y la equidad. Un debate que lleva décadas, que permitió una evolución, pero que también continúa siendo necesario en este 2020.

Su muerte volvió a colocar este debate en la agenda política y también en los medios. Desde aquella situación, el martes 26 de mayo inició una serie de protestas en las cuales se vio involucrados a la mayoría de los jugadores de la NBA. Lo hicieron en las calles, en las redes sociales y llevaron a que la liga tenga una postura muy clara al respecto.

Volver en medio del caos

El jueves 4 de junio se dio la noticia más esperada por el mundo del básquet: la NBA cerró las tratativas con Disney, recibió la aprobación de la junta de gobernadores y, en aquella instancia, acordó su regreso para el viernes 31 de julio.

Todo parecía estar encaminado hacia un regreso tranquilo, pero esto no iba a ser así. Kyrie Irving, vicepresidente de la Asociación de Jugadores de la NBA (NBPA) y quien se involucró en una gran cantidad de problemas sociales, señaló que no era correcto volver a la actividad en este contexto. Para él, hacerlo era correr el foco e ignorar la expresión de la sociedad en las calles.

Su postura recibió un gran apoyo, sabiendo que esto llevaría a quitas salariales por los partidos no disputados. El impacto económico no iba a afectar a Irving, pero sí a aquellos jugadores que cobran los salarios más bajos, que tributan aproximadamente por el 40% de su salario en impuestos.

Además, así como se estima que las franquicias tendrán pérdidas de 50 millones de dólares en este contexto, podían llegar a tener pérdidas mayores en otras circunstancias. Un dirigente de los Denver Nuggets se aventuró y señaló que esto podía derivar en un cierre patronal (lockout) antes de plantear la hoja de ruta de la temporada 2020-21.

Por este problema, la junta de gobernadores de la NBA debió sentarse a renegociar con la NBPA y su presidente, Michele Roberts. La larga negociación derivó en un acuerdo para que los jugadores lesionados no tengan quitas salariales; que aquellos que quieran no presentarse por temas sociales o relativos al COVID-19 puedan hacerlo, pero con su respectiva quita; y con cláusulas que permitan una cobertura a aquellos jugadores que se lesionen y no puedan negociar contratos para la inminente temporada 2020-21.

Además, se acordó que la liga aprovecharía su plataforma para enviar un mensaje de conciencia social. Por esto, cada una de las canchas debía presentar el mensaje de Black Lives Matter; los jugadores estarían permitidos a usar frases alusivas a situaciones sociales; y también habría propagandas que complementen en esta concientización.

A la par de estas decisiones, varios jugadores decidieron destinar los salarios de los juegos restantes para ayudar a causas, tanto dentro como fuera de Estados Unidos. Algunos profesionales que tomaron estas posturas fueron el australiano Patty Mills y Jrue Holiday.

¡A jugar!

Foto: Diario Marca.

Después de 141 jornadas extensas e intensas, la NBA está listo para el reinicio de su campaña. El primer equipo en tomar la cancha será el Utah Jazz, el elenco que estaba más ansioso de hacerlo.

Aquella noche del 11 de marzo podrá quedar en el pasado. La pesadilla pudo tener un fin.

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