El escolta de Los Ángeles Clippers quedó fuera del cierre de la 2019-20 luego de dar positivo por la enfermedad que tiene en vilo al planeta. La franquicia cerró su centro de entrenamientos este viernes a causa de dicha situación.

El COVID-19 continúa siendo un dolor de cabeza en Estados Unidos y en el planeta. Este viernes, el estado de Florida anunció 10 mil casos positivos en 24 horas, todo esto a 27 días de lo que será el reinicio formal de la actividad en Orlando.

Mientras el país norteamericano analiza maneras de controlar la pandemia, los jugadores de la NBA no están exentos de la enfermedad. Un informe publicado el pasado jueves 2 de julio indicó que la liga registró 35 casos positivos entre 1235 testeados. Además, ese mismo día Los Ángeles Clippers cerró su centro de entrenamiento a raíz de un caso positivo.

Este sábado por el mediodía se confirmó que el positivo es correspondiente a Landry Shamet. El escolta fue debidamente aislado y no podrá viajar con la franquicia, lo que marcará su final de la temporada. La 2019-20 fue su segunda temporada en la NBA, en la que registró 9,7 puntos, 1,9 rebotes y 1,9 asistencias en 27,5 minutos por partido.

La franquicia no tendrá la chance de reemplazarlo de manera formal ya que el pasado miércoles 1 de julio finalizó la ventana de fichajes. El equipo de Doc Rivers perderá a un jugador clave, pero tiene un plantel largo para afrontar la baja.

El par perimetral titular está integrado por Patrick Beverley y Paul George, mientras que Reggie Jackson, Lou Williams y Rodney McGruder son las opciones más potables en el banco de suplentes. Además, un escalón por debajo del tridente están Amir Coffey y Terrance Mann.