El pívot fue el segundo novato de la historia en ganar un premio de MVP. Su muerte se dio a causa de una neumonía que potenció sus problemas de salud.

Otra leyenda de la NBA dijo adiós en este complicado 2020. En esta ocasión quien murió fue Wes Unseld, la máxima leyenda de los Washington Wizards y campeón de la NBA con la franquicia en 1978. Su deceso se dio a los 74 años (1946-2020) y fue informado por la franquicia, señalando la causa de su deceso como una neumonía que puso fin a su gran cantidad de batallas de salud.

Unseld nació el 14 de marzo de 1946 en Louisville, Kentucky. Durante su juventud, pasó todos sus años en Louisville, ya que representó al equipo de secundaria de Seneca High School y luego asistió a la Universidad de Louisville.

Pese a baja estatura para el puesto (2,01 mts), siempre fue un pívot defensivo, duro de superar cerca del aro, como también uno de los mejores reboteadores de todos los tiempos. Durante su carrera universitaria acumuló 1686 puntos (20,6 por partido) y ganó 1551 rebotes (18,9) en 82 partidos. En sus años de junior (1967) y senior (1968) fue electo como NCAA All-American, además de liderar a su instituto a dos presencias en los torneos NCAA de esos años.

Tras su gran paso por la NCAA, Unseld fue electo en los Drafts de aquel 1968: por los Kentucky Colonels en ABA y, con el segundo puesto del Draft NBA, por los Baltimore Bullets (el primero fue Elgin Hayes a San Diego Rockets). Unseld nunca jugó para los Colonels ya que decidió moverse al estado de Maryland para representar a la franquicia que luego se movería a Washington.

El debut ideal

En tiempos actuales, un debut ideal en la NBA sería conseguir el premio al novato del año (Rookie of the year), liderar a un equipo a una temporada ganadora y, un hito todavía más complicado, ser electo para el Juego de las Estrellas.

En aquel contexto, Unseld hizo algo del calibre de Wilt Chamberlain. A base de 13,8 puntos, 18,2 rebotes y 2,6 asistencias, ganó el premio al novato del año, ingresó al All-Star Game, potenció a su equipo, pero también se quedó con el premio al MVP de la temporada 1968-69, siendo así el segundo jugador de primer año en ganar ambos galardones, por detrás del mismo Chamberlain.

El premio a Unseld puede ser discutible desde lo personal, ya que este le ganó la votación a Willis Reed (21,1 puntos y 14,5 rebotes), Billy Cunningham (24,8 puntos y 12,8 rebotes), Bill Russell (lideró a los Celtics al campeonato) y Elgin Baylor (24,8 puntos y 10,6 rebotes), pero fue entregado a partir de un punto que se utilizaba por aquel entonces: el premio al mejor jugador es para el del mejor equipo.

La llegada de Unseld a Baltimore potenció al plantel. El equipo pasó de registrar un 36-46 en la temporada 1967-68 a elevarse a un 57-25 en la campaña 1968-69, lo que le permitió a Baltimore cerrar la fase regular con la mejor marca del este. El pívot potenció a un equipo que tenía a tres grandes jugadores como Earl Monroe (25,8 puntos por encuentro), Kevin Loughery (22,6) y Gus Johnson (17,9 tantos y 11,6 rebotes por noche), dándole el balance que necesitaba para poder terminar de definirse como un elenco competitivo.

Lamentablemente, Baltimore no pudo mantener estos números en las semifinales de conferencia de los Playoffs. La franquicia se despidió tras registrar un 0-4 ante los New York Knicks de Willis Reed, Dave DeBusschere y Walt Frazier. La franquicia neoyorquina luego cayó ante los Celtics, pero esa fórmula le logró conseguir el título de la temporada siguiente, la de 1969-70.

El camino al título de 1978

Luego de un pico de goleo en la 1969-70 (16,2), Unseld bajó notablemente su anotación por juego, tomando una menor cantidad de tiros a partir de un cambio en su juego. El pívot pasó de ser un interno de impacto global a ser marcado no sólo por su trabajo defensivo, sino también por su capacidad para ganar rebotes y tirar pases largos a sus compañeros. Con 2,01 metros, fue un pionero en la materia, ganándose así la admiración y el respeto por parte de todos los jugadores de la liga.

A lo largo del camino a la coronación de 1977-78, Unseld fue el líder de un equipo que siempre estuvo en Playoffs y que llegó a hacer dos apariciones en finales. Esas fueron las definiciones de 1971 y 1975, en las que su equipo cayó ante Milwaukee Bucks y Golden State Warriors, ambas por 4-0.

El esfuerzo tuvo su coronación a partir de un gran trabajo colectivo, ningún jugador de los Wizards mantuvo un goleo de 20 puntos por noche, pero seis de ellos estuvieron por encima de los 10 puntos, siendo Elvin Hayes, el mismo que había sido seleccionado por encima de Unseld, el líder con promedios de 19,7 puntos y 13,3 rebotes por noche. Por su parte, el nacido en Louisville mantuvo una media de 7,6 tantos, 11,9 rebotes, 4,1 asistencias (líder del equipo en el rubro), 1,2 robos y 0,6 tapas.

Sin una estrella definida, nadie esperaba que Washington pueda meterse en las finales del 78. Tras una marca de 44-38 en la fase regular, el equipo llegó a la definición al superar a Atlanta Hawks (2-0), San Antonio Spurs (4-2) y Philadelphia 76ers (4-2).

La definición del certamen fue ante Seattle Supersonics y necesitó de una serie de siete juegos para declarar al campeón. Washington se halló tres veces por detrás (1-0, 2-1 y 3-2), pero siempre se las ingenió para igualar el pleito. En el séptimo encuentro, Unseld demostró su nivel de leyenda, al registrar 15 puntos (4/8 de campo y 7/12 en libres), 9 rebotes (3 ofensivos), 6 asistencias y 1 robo en 45 minutos para liderar el 105-99 que permitió la coronación.

Su carrera como entrenador

Foto: Getty Images.

Después de alcanzar la gloria en 1978, Unseld jugó tres temporadas más hasta retirarse en 1981. El pívot se despidió con un promedio de 10,8 puntos, 14,0 rebotes y 3,9 asistencias por noche. Su excelente carrera no dejó margen para la duda: Washington retiró su camiseta número 41 e ingresó al salón de la fama en 1988.

Después de pasar casi seis años fuera de la vida de los Wizards, Unseld volvió a trabajar en Washington, esta vez como entrenador principal. Su primera temporada, la de la campaña 1987-88, acabó con un registro de 38-44 (30-25 desde su asunción), lo que le permitió finalizar segundo en la división atlántico y tener un séptimo puesto clasificatorio a los Playoffs.

Otra vez, su equipo de Washington parecía estar destinado a una derrota clara en la postemporada. Pero, de la mano de Jeff Malone, Moses Malone, Bernard King y John Williams, su elenco le dio un gran dolor de cabeza a los Bad Boys de Detroit, forzando un quinto juego. Por esto, la franquicia de la ciudad industrial necesitó de un trabajo superlativo del tridente Thomas-Dumars-Laimbeer para avanzar a la siguiente fase en la postemporada que acabarían llegando a la definición ante Los Ángeles Lakers.

Para Washington, ese fue el único año de Playoffs con Unseld en el banco. El entrenador estuvo cerca de lograrlo en la campaña 1988-89, pero una marca de 40-42 no le permitió lograr su cometido. Desde entonces, la profunda reconstrucción del equipo llevó a que finalice su lapso de siete temporadas con 202 triunfos y 345 derrotas en 547 partidos.

Para cuando se dio su salida del cargo, Unseld se mantuvo cerca de la vida de la franquicia y le expresó a Sports Ilustrated: “Soy un Bullet. Siempre fui un Bullet y siempre seré un Bullet”. ¡Qué en paz descanse!

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