El elenco texano fue uno de los que más progresó en la campaña 2019-20. La franquicia que tiene como dueño a Mark Cuban supo complementar al estelar Doncic, mientras que desarrolló la ofensiva más eficiente de la liga. Ahora, el objetivo pasará por mejorar en defensa.

La temporada 2018-19 de los Dallas Mavericks se vio marcada por el arribo de Luka Doncic y el retiro de Dirk Nowitzki. El esloveno, que venía de romperla en el Real Madrid como también ser el mejor jugador de Europa, era uno de los jugadores más prometedores, por lo que Dallas decidió traspasar su quinta elección junto a una primera ronda del 2019 a los Atlanta Hawks, ya que estos apuntaban a firmar a Trae Young, dándole la chance de seleccionar al base/alero.

Más allá de tener la inesperada chance de jugar su primer año NBA junto a un ídolo y mentor como Nowitzki, Doncic se encontró con un equipo disfuncional, marcado por la falta de experiencia de jóvenes limitados (para lo que es el ámbito NBA) y veteranos en bajo nivel. Así, mientras dio sus primeros pasos, Dallas ganó apenas 33 de sus 82 partidos disputados, finalizando 14° en la conferencia del oeste. Lamentablemente, no pudo sacar rédito de su elección ya que, como se mencionó anteriormente, esta fue enviada a Atlanta.

Por esto, tanto Cuban como Donn Nelson decidieron sacudir el plantel en la última agencia libre. Luego de incorporar a Porzingis en el ocaso de la temporada 2018-19, la franquicia dejó ir a gran parte de su plantel mientras que renovó los vínculos del Unicornio, Dwight Powell, Seth Curry, Maxi Kleber y Juan José Barea. A su vez, se hizo con los servicios de Delon Wright a través de un traspaso con los Memphis Grizzlies, mientras que sumó a Boban Marjanovic tras su paso por los Philadelphia 76ers.

Estas adiciones cambiaron la manera de jugar del equipo de Rick Carlisle. A través del binomio de Doncic-Porzingis, Dallas pudo jugar con muchísimos más espacios que en las últimas épocas, mostró un mejor juego asociado y le dio una mayor confianza a todos sus jugadores de rol. Así, forjó la ofensiva más eficiente cada 100 posesiones con un promedio de 116,7 puntos, además de cosechar un récord de 40-27, válido para ser el séptimo del oeste.

De una promesa a candidato a MVP

Foto: Cordon Press.

El jugador más destacado y, a la vez, prometedor de los Dallas Mavericks es Luka Doncic. El esloveno la rompió en su primer año, por lo que se esperaba que no tenga un salto de calidad en su año de sophomore, pero esto no fue así.

Luka tuvo un año todavía mejor que el anterior y no paró de romper récords. El jugador franquicia promedió 28,7 puntos (6° mejor de la liga en el rubro), 9,3 rebotes (19°, pero el mejor exterior de la liga) y 8,7 asistencias (4°, detrás de LeBron, Trae Young y Ricky Rubio). Además, se mostró letal en el mano a mano, siendo capaz de superar a cuanto defensor se colocó por delante tanto para castigar debajo del aro, como también demostrando su gran capacidad visual para dar pases a tiradores en buenas posiciones.

A través de su notable rendimiento, estableció muchísimas marcas históricas, incluyendo alcanzar los 22 triples-dobles para volverse el jugador que más sumó en los Mavericks (Jason Kidd era el anterior con 21).

Además:

  • 28,7 puntos por juego para tener el segundo máximo promedio de los Mavericks (Mark Aguirre tuvo un 29,5 en la 1983-84).

  • 8,7 asistencias por partido para igualar a Jason Kidd en el cuarto puesto de la historia de la franquicia. ¿Quiénes los superan? El mismo Kidd (9,7 en 1996) y Steve Nash, dos bases integrantes del salón de la fama.

  • 27,7 PER para ser el segundo mejor de la historia, por detrás de Dirk Nowitzki (28,1 en 2005-06).

No obstante, el europeo tuvo dos puntos débiles, propios de la falta de veteranía, que lo dejaron sin chances de llegar a la suspensión casi sin chances de pelear por el MVP. Por un lado, Doncic falló en el clutch: no pudo acertar ninguno de los nueve tiros que tuvo para igualar partidos con una diferencia no mayor a dos puntos.

En tanto, a la hora de los triples tampoco estuvo fino. Al cabo de 54 presentaciones (contra 72 de la temporada pasada) tomó 491 tiros (23 menos que la campaña pasada) y acertó 156 de ellos, bajando así de un 32,7% de efectividad a un 31,8%. Esto no es malo, ya que tuvo 20 partidos en los que al menos cosechó 4 triples, pero también tuvo 31 de ellos en los que estuvo por debajo del 33%, lo que es considerado como mínimo para un tirador fiable.

Por estos dos puntos negativos, muchos consideran que Luka está sobrevalorado, pero eso es un error. A sus 21 años ya es el líder de una franquicia, es capaz de ver el juego como muy pocos en la liga y llegó a ponerse en la discusión para ser considerado el mejor jugador de la NBA. Si todo funciona de la manera que es proyectada, a través de su trabajo constante y de la experiencia que le den sus partidos, Luka se volverá un serio candidato al MVP.

El regreso del Unicornio

Foto: Blog de Basket.

El 31 de julio del 2019, Dallas, que se empezaba a despedir de la temporada, decidió sacudir el avispero. En pos de darle un compañero clave a Doncic, la franquicia texana se hizo con lo servicios de Kristaps Porzingis, que por aquel entonces pertenecía a los New York Knicks, dejando ir a DeAndre Jordan, Wesley Matthews y Dennis Smith Jr. Junto al letón llegaron Trey Burke (luego se fue a Philadelphia 76ers antes de quedar libre), Courtney Lee y Tim Hardaway Jr.

El movimiento fue acertado. El retiro de Dirk Nowitzki iba a llevar a la necesidad de sumar a un ala-pivote tirador, herramienta principal del alemán en el pasado como del letón en el presente. Sin embargo, la franquicia no lo pudo usar antes de finalizar la campaña 2018-19 a causa de su recuperación por la lesión de ligamento cruzado anterior.

Más allá de las dudas que podían estar sembradas por sus lesiones, Porzingis volvió a la actividad en un gran nivel, disputando 51 de los posibles 67 partidos. El ala-pivote promedió 19,2 puntos, mientras que registró 9,5 rebotes (su mejor marca de la carrera) y se mostró muy intenso en defensa, siendo clave en el marcaje interior como también registrando 2,1 tapas.

Sin embargo, el mayor impacto de Porzingis gira en torno a lo que impone su estilo de juego. Al ser un interno capaz de golpear en la pintura como desde más allá de la línea de tres puntos, obliga a sus defensores a estar atentos constantemente a su posición en la cancha. De esta manera, Rick Carlisle busca atacar a través del pick-and-roll de Doncic y Powell con el ex Knicks en el lado débil, ya que quien lo marca no suele saltar a la ayuda porque el esloveno puede conectarse con el letón para un triple.

Al abrir la cancha con tres jugadores (Doncic-Powell-Porzingis), tanto los escoltas (Seth Curry y Juan José Barea) como los aleros (Tim Haradaway Jr y Delon Wright) tienen una mayor libertad producto de las ayudas rivales. Gracias a esto, Curry está teniendo el mejor año de su carrera en términos ofensivos (12,6 puntos con un 62% de eFG), mientras que Hardaway Jr no padeció el cambio de ser la opción principal ofensiva de los Knicks a ser la tercera o cuarta de los Mavericks, ya que promedió 15,9 puntos.

El factor defensivo

Foto: Getty Images.

Los Mavericks pasaron a ser los mejores en ataque cada cien posesiones, pero esto no fue así a la hora del marcaje. Los texanos formaron un plantel plagado de jugadores capaces de anotar desde distintas posiciones, pero no pudieron sumar otros que sean capaces de complementar este trabajo con un aporte defensivo o sumar a los tan buscados two-way players.

Por esto, un jugador que se ganó un lugar en la rotación de Carlisle fue Finney-Smith. El ala-pivote, que también se desempeñó como alero y pívot, fue vital en las rotaciones defensivas para ayudar a Doncic, Curry y Brunson. En tanto, se vio beneficiado por la lesión de Dwight Powell para tener el mejor año de su carrera en todos los rubros (9,3 puntos, 5,5 rebotes, 1,5 asistencias, 0,7 robos y 0,6 tapas). A su vez, en los cuatro juegos disputados de marzo, llegó a tocar techos de 11,0 puntos y 5,5 rebotes en 27,6 minutos por encuentro, el registro más bajo desde noviembre.

Un punto que deberá considerar la franquicia de cara a la siguiente agencia libre será dar un salto de calidad en lo defensivo. De cara a la misma, Courtney Lee quedará como agente libre (cobra 12.8M en la 2019-20), mientras que también lo hará Michael Kidd-Gilchrist, quien había rescindido su vínculo con los Charlotte Hornets para sumarse a la organización. Este último jugador puede ser una opción de renovación, mientras que lo más probable es que se busque mover el contrato de Willie Cauley-Stein, que tendrá una opción de jugador de 2.2M.

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