A pesar de la fantástica actuación de Damian Lillard, la franquicia de Oregon quedó lejos de los puestos de Playoffs por las constantes bajas.

Ya sabían de antemano que iba a ser una temporada de transición. Es que se sacaron de encima a jugadores que habían firmado extensiones millonarias en 2016. Meyers Leonard y Maurice Harkless fueron a finalizar sus contratos a Miami y los Clippers (luego traspasado a New York), respectivamente.

A cambio de dichas salidas, los Trail Blazers obtuvieron a Hassan Whiteside. El pivote venía de Miami, luego de haber sido otro de los que se beneficiaron del aumento del tope salarial hace cuatro años. De todos modos, el interno encajó en el sistema de juego del entrenador Terry Stotts. Es que cumplió con las tareas designadas para ser el cinco titular, ante la partida de Al-Farouq Aminu (Orlando) y la grave lesión de Jusuf Nurkic. Su promedio fue de 16,3 puntos, 14,2 rebotes y 3,1 tapas en 31,3 minutos por partido.

También, Carmelo Anthony superó las expectativas al asumir un nuevo desafío de su carrera en Portland. Ocupando el lugar de ala-pivote, Melo demostró un gran ritmo de juego desde su arribo en noviembre en 2019, después de haber sido liberado por Houston en noviembre en 2018. El jugador de 35 años tuvo una media de 15,3 unidades, 6,3 tableros y 1,6 pases gol en 32,5 minutos por encuentro.

Sin embargo, los inconvenientes físicos opacaron los esfuerzos del conjunto de Oregon. Rodney Hood permaneció en el plantel tras un buen rendimiento en el segundo tramo de la campaña 2018-19. Pero un desgarro en el tendón de Aquiles izquierdo lo alejó de las canchas durante la mayor parte de la fase regular.

Además, Zach Collins sufrió una dislocación en el hombro izquierdo, lo que le quitó fuerza al juego interior del equipo. Y como si esto fuera poco, Nurkic iba a regresar a la acción el 15 de marzo, luego de un año de recuperación de su durísima fractura en la pierna izquierda. Lógicamente, la suspensión indefinida de la temporada por el coronavirus lo privó de su retorno.

Estos obstáculos prohibieron a Portland de ubicarse en los puestos de postemporada. Ni siquiera bastó el alucinante desempeño de Damian Lillard, quien registró 28,9 tantos, 4,3 rebotes, 7,8 asistencias y un robo en 36,9 minutos por compromiso. De hecho, llegó a promediar 48,9 puntos en las últimas dos semanas de enero (52,7 en una de esas dos), lo cual fue un hecho sin precedentes en la NBA. Y aún así no alcanzó para arañar el octavo lugar del Oeste, debido a que noveno (por debajo de Memphis) con un récord de 29-37.

Tampoco sirvió el rendimiento del ancho de basto en el plantel, C.J. McCollum. La media del escolta fue de 22,5 unidades, 4,1 tableros y 4,3 pases gol en 36 minutos por partido. Ni tampoco el aporte del recientemente incorporado Trevor Ariza (11, 4,8, dos y 1,6 recuperos en 33,4), vía un intercambio con Sacramento. Por el momento, los Grizzlies están dominando la batalla por el último boleto a la postemporada.

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